LA CLASE POLÍTICA COMO PREOCUPACIÓN NACIONAL

Con esta sencilla reflexión pretendemos hacer conciencia en la opinión pública para tratar de contribuir a frenar el deterioro de nuestra clase política, porque en la actual situación, cuando los partidos han sido invadidos por una plaga de oportunistas, Honduras necesita de políticos capaces y honestos. Y porque en la mayoría de las encuestas, preocupa que una gran proporción de los encuestados desapruebe la conducta y el trabajo de los políticos, hasta el punto que los políticos han pasado a ser un problema para la nación, igual que lo es la crítica situación económica, que es lo que más preocupa en la ciudadanía. El descontento de nuestra población lo vimos expresado hace unas semanas en letreros que fueron escritos en varias avenidas de nuestras principales ciudades. Las leyendas ofensivas contra los políticos no pueden verse con indiferencia, ni por los mismos políticos ni por el resto de la ciudadanía, que no siendo protagonista directa en los partidos, somos conscientes que la política es fundamental para el sostenimiento de la democracia.

El tema de la desaprobación de los políticos es muy grave porque la democracia requiere de la existencia de los partidos políticos, que compitan por el ejercicio del poder público, para lo cual se requiere de una clase política que se ponga al frente de los destinos de Honduras, de la manera más responsable. ¿Qué podemos hacer el resto de los ciudadanos para aportar nuestro contingente para encauzar la situación? Lo primero que debemos hacer, comenzando por los medios de comunicación que encabezamos la opinión pública, es hacerles conciencia a nuestros compatriotas que en la vida no se puede ni se debe generalizar sin hacer las debidas excepciones. Lo dijimos hace poco, no todos los políticos son oportunistas ni todos son indecentes, aunque es cierto que la política ha sido asaltada por una grulla de oportunistas que dan asco.

En todos los países democráticos, por desgracia, existen casos de corrupción por los que surge la desconfianza en la clase política, que la hemos visto manifestada en expresiones despectivas escritas en calles y avenidas, lo que hace surgir la desconfianza hacia los políticos, por la sospecha de que muchos políticos ponen sus intereses particulares por encima del interés colectivo de la nación. Pero el caso hondureño actual es verdaderamente sui generis, porque el régimen impuesto por el Partido LIBRE en el Gobierno de Xiomara Castro, aunque se denomina como gobierno socialista democrático, no actúa como tal, porque el socialismo democrático permite la convivencia democrática, mientras que en el actual gobierno ni sus militantes están a salvo del sectarismo oprobioso, como se está viendo en las Secretarías de Derechos Humanos y de Cultura y Arte.

El caso hondureño presenta una característica muy propia de los gobiernos fascistas, donde todo se impone por la fuerza y con exceso de violencia, que no es propio de las democracias de nuestro entorno como Costa Rica, Panamá, Guatemala y El Salvador. El caso del Gobierno de LIBRE en Honduras es que está levantando una barrera insalvable entre LIBRE y todos los demás sectores de la sociedad hondureña. Que sus fallas y errores, faltas y delitos que son propios de la corrupción, cometidas en los distintos estamentos de poder del Gobierno de LIBRE, les parece insignificante a los funcionarios del gobierno y dirigentes de LIBRE, solo porque ellos lo dicen, porque sabiendo que en LIBRE hay tantos corruptos como en los otros partidos, para ellos la diferencia estriba en que los corruptos de LIBRE son honrados. Por lo menos eso es lo que creen en LIBRE.

El problema no son las personas, lo malo es como está funcionando el sistema político donde el comportamiento aberrante de ciertos dirigentes los exhibe como oportunistas y traficantes, lo que va en detrimento del prestigio de los partidos y los mismos políticos. Lo que hay que corregir con urgencia es el actual sistema de representación política que resulta inadecuado para los mismos partidos. Para el caso, no es posible que sea una elite de un partido la que se ponga de acuerdo con la elite del partido gobernante para asegurar los cargos en organismos como el CNE, el RNP y el Tribunal de Justicia Electoral, que son clave en todo proceso electoral. En este sentido, los miembros en estos organismos no representan al partido, sino a los intereses particulares de determinada elite.

Es urgente afianzar la legislación interna de cada partido que permita exigir a los políticos responsabilidad en el manejo de los caudales públicos. No es posible que un político hiperactivo y manirroto haga diabluras como hicieron en el Seguro Social, en la compra de hospitales móviles y hoy con el despilfarro de dinero en viajes inútiles con compras absurdas de una inmensidad de boletos aéreos en una ferretería. Entre el Seguro Social, los hospitales móviles y usar una ferretería como proveedor privilegiado no hay diferencia en materia de corrupción. No basta la crítica que hacemos los medios, porque hoy más que nunca dado el espíritu fascista que prevalece en los círculos gobernantes de LIBRE, la crítica les sale sobrando.

Al final los grandes paganos del derroche de los dineros públicos, en los anteriores como en el actual gobierno, somos los contribuyentes que nos esforzamos y sacrificamos pagando los impuestos. No estaría mal que los políticos deshonestos tengan una sanción económica, tal vez así lo pensarían dos veces antes de hacer gastos intolerables y delinquir con los dineros públicos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 9 de febrero de 2024.