GALIMATÍAS ANTIJURÍDICO

En el diccionario de la Real Academia Española, un galimatías es un escrito embrollado en el lenguaje oscuro por la impropiedad del contenido y por la confusión de las ideas. Según el diccionario de la Real Academia Española, el galimatías busca la confusión, el desorden y el lío. Igual que un gatuperio, el galimatías es sinónimo de enredo, es el recurso propio de los provocadores de enredos. El abogado Rodil Rivera, con una interpretación que es todo un galimatías de marca mayor, ha intentado sacarle las castañas del fuego a la Presidente de la Corte Suprema de Justicia, queriendo validar una violación a la ley interna del máximo tribunal de justicia de nuestro país.

La abogada Rebeca Ráquel de Melara, expresó inicialmente que respetaría el orden de precedencia en la rotación de los coordinadores de las salas del Poder Judicial, conforme el reglamento interno de la Corte, promesa que incumplió al irrespetar el orden reglamentado por el pleno del Poder Judicial. El orden de precedencia es un asunto acordado por el pleno de magistrados, no es algo que puede quedar al albedrío de la Presidente del Poder Judicial. El abogado Rodil Rivera mediante una interpretación galimática, casi le manifiesta a la abogada Rebeca Ráquel de Melara, que el desconocimiento del reglamento interno de la Corte Suprema es una «violación legal», por lo que está bien hecho lo que hizo, basado en el principio que está prevaleciendo en el gobierno de Libertad y Refundación, que todo aquello que es objetivo del gobierno, aunque se salte las trancas de la ley es legítimo.

Cuando una Corte Suprema de Justicia viola la ley y se salta el cumplimiento de la Constitución, asistimos a la demolición del Derecho. El derecho a invocar que todo se puede por la vía revolucionaria para dejar el camino libre para obtener los propósitos políticos del partido gobernante es el desprecio a la Constitución, sucede cuando el Derecho agoniza asediado por la falsa ideología y la mala política. La interpretación hecha por Rodil Rivera, entendemos que a solicitud de la Presidente de la Corte, Rebeca Ráquel de Melara, de que la presidencia de la Corte perfectamente puede decidir quién asume la coordinación de las salas, es la pérdida del sentido jurídico. Hay un reglamento interno, que tiene la calidad de ser una disposición supletoria como lo establece la doctrina. Esto es así porque una ley reglamentada no deja fisuras ni espacios para que el titular de un poder tenga la justificación para imponer su voluntad y su capricho, y terminar retorciendo la ley, que es lo que ha ocurrido en el caso de la rotación de los coordinadores de las salas. 

¿Qué legal puede ser la interpretación de un tercero que está al servicio del gobierno, para hacer que todo acto inconstitucional de un funcionario sea revestido de una supuesta legalidad? Lo que nos dice en su interpretación el abogado Rodil Rivera es que, es legalmente posible violar la ley cuando hay un objetivo de gobierno. No vamos a discutir el aspecto interpretativo que el abogado Rivera le da a la decisión de la Presidente de la Corte Suprema, de desconocer el reglamento interno del máximo tribunal de justicia. 

Desde que la doctrina aceptó la hermenéutica jurídica como la ciencia de interpretar los textos legales, muchos abogados se exceden al aplicar este concepto y le dan rienda suelta al capricho interpretativo. Pero el abuso en este sentido choca contra una realidad plasmada en un dicho español muy antiguo: no hay que buscarle tres pies al gato, cuando se sabe que tiene cuatro. No se puede desconocer el mecanismo de las dos terceras partes del pleno para establecer el orden de precedencia de los coordinadores de las salas, porque con ese mismo mecanismo son electos magistrados por el Congreso Nacional. 

Si bien la hermenéutica jurídica es la ciencia que faculta la interpretación de los textos legales, el punto es que la Constitución de la República no es cualquier otro texto legal, sino la Carta Magna, y como tal lo único que permite es el cumplimiento de la ley al pie de la letra, y para aquellos otros asuntos que no están contenidos en su articulado, tiene su reglamento interno como un complemento supletorio. La Constitución es contundente cuando establece que «el presidente de la Corte Suprema de Justicia ejercerá la representación del Poder Judicial y en ese carácter actuará de acuerdo con las decisiones adoptadas por la Corte en pleno. La Constitución de la República en ningún momento otorga a la Presidente atribuciones personales. Lo establece con claridad meridiana: el presidente de la Corte Suprema de Justicia actuará de acuerdo con las decisiones adoptadas por la Corte en pleno.

Por lo tanto, es imperativo que la abogada Rebeca Ráquel de Melara, cumpla la ley. Debe respetar la voluntad del pleno de la Corte Suprema como lo establece la Constitución, conforme el principio de la majestad de las leyes de Tocqueville. Y sin perder de vista la sentencia de Ortega y Gasset: «la destrucción del Derecho no puede producir sino el envilecimiento del hombre».

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 21 de febrero de 2024.