
En horas del mediodía trascendió una carta de la congresista estadounidense María Elvira Salazar, dirigida al secretario de Estado, Marco Rubio, alertando en tono dramático al gobierno de Donald Trump, sobre una inminente ruptura del orden constitucional en Honduras, responsabilizando con nombre y apellidos a los políticos y funcionarios del actual gobierno, igual que a miembros de la institución militar, buscando desestabilizar al CNE, al atentar contra la concejal Cossette López. En otras circunstancias, esto sería una intromisión en los asuntos políticos internos de Honduras, pero solo es una réplica a la intervención que en forma directa practicó el desaparecido Hugo Chávez en el 2008 y 2009, cuando de manera personal y por la vía televisiva, usando el canal Telesur, teledirigía desde su bunker en Miraflores, Caracas, una operación que intentaba reinstalar al derrocado presidente Manuel Zelaya en 2009.
Para ser exactos, hemos estado en la mira desde el cono sur hasta el norte del continente. Quizás porque somos un eslabón clave en el continente, un país en el que hay grandes intereses continentales y mundiales y pareciera que los hondureños somos los últimos en darnos cuenta. El chavismo como punta de lanza del socialismo del siglo XXI quiere sumarnos a ese orden, pero EEUU, que ha sido nuestro aliado tradicional, ha despertado y no quiere que caigamos en las garras del socialismo.
La carta de la congresista María Elvira Salazar dirigida al secretario de Estado, Marco Rubio, es muy puntual: desde que Xiomara Castro asumió la Presidencia de Honduras, el país ha sido sumido en el caos, Honduras está en una senda peligrosa y necesita ser rescatada del borde del abismo, los socialistas del PLR, saben que les será difícil ganar las elecciones limpiamente, por lo que se están preparando para cometer el fraude, los miembros de la oposición del CNE están siendo atacados por los aliados corruptos de los Zelaya, Cossette López Osorio, presidente del CNE, está enfrentando presiones por parte de fiscales y elementos corruptos de las FFAA, como faro de libertad en el hemisferio occidental, EEUU debe defender la democracia en Honduras, si no actuamos podríamos tener que sumar un cuarto régimen rebelde a la troika comunista de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Finalmente, la congresista Salazar le pide al secretario de Estado, Marco Rubio, que por favor se asegure de que las elecciones en Honduras se lleven a cabo de manera limpia y transparente, y, sobre todo, que no sean robadas. La estabilidad del hemisferio depende de ello.
Aunque lo expresado por la congresista María Elvira Salazar está apegado a los hechos de la actual realidad hondureña, a quienes correspondía formular la denuncia era a los lideres de la oposición política hondureña, que brillan por abandonar los espacios que deben ocupar en estos momentos cruciales en que la democracia es amenazada por las intenciones totalitarias de desconocer la voluntad mayoritaria expresada en las urnas el pasado 9 de marzo, donde los hondureños acudieron a elegir a los respectivos candidatos de los partidos. No es que desconozcamos ni rechacemos la intención de la congresista María Elvira Salazar, todo lo contrario, debemos agradecer que sea una política de EEUU la que se preocupe por nuestro destino democrático, lo que lamentamos es que el papel que corresponde a nuestros líderes políticos deba ser asumido por una dama que es una preclara defensora de la democracia.
Queremos que nuestros compatriotas entiendan bien esta situación, algo palmariamente claro es que son los políticos hondureños los que deben asumir la defensa del sistema democrático, dentro y fuera del país. Pero, como brillan por su ausencia, ha tenido que salir una congresista de EEUU a elevar la voz de alarma ante el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio. Esto se debe a que tenemos un liderazgo muy pobre en Honduras, desempeñado por personas que han entrado al campo político sin tener noción de los deberes cívicos que les impone la condición de aspirar a presidir los destinos de nuestro país.
Lo cierto es que estamos asistiendo a un nuevo y soterrado totalitarismo, articulado desde Venezuela, Cuba, Nicaragua, con la asistencia de Brasil, por los dos últimos gobiernos mexicanos, y por el peronismo argentino. Un totalitarismo disfrazado de un curioso progresismo que sume a los países en la pobreza extrema como esta Cuba, que de ser una potencia económica en los años 50 paso a ser un país donde campea la pobreza, el abandono y la represión de las libertades. Quizás por haber sufrido en carne propia los vejámenes del comunismo cubano, es que la congresista María Elvira Salazar, viendo como esta Venezuela y Nicaragua, es que decidió sacar la cara por Honduras y pedir al gobierno de Trump, que sea el gobierno de EEUU el que haga todo lo posible porque nuestras próximas elecciones sean limpias y honestas.
Dirán los voceros del PLR que esto es una intromisión de los gringos que atenta contra la soberanía de Honduras, pero ¿es que acaso no fue algo peor que Hugo Chávez en 2008 y en 2009 asumiera en forma personal, la dirección del proyecto politico del socialismo del siglo XXI que buscaba convertirnos en un eslabón de esa cadena del totalitarismo? Hay que pesar en la balanza: ¿Qué es peor y qué es mejor? ¿Si entregar a Honduras a la órbita totalitaria del socialismo del siglo XXI, o defender que los hondureños tengamos unas elecciones limpias y transparentes que nos garanticen vivir en libertad y en democracia?
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 3 de abril de 2025.