EL HONOR DEL PODER JUDICIAL

Por norma elemental, la Corte Suprema de Justicia, siendo la cúspide del Poder Judicial, está obligada a dar el ejemplo de cumplir la ley. Al tener la condición de Tribunal Supremo, la Corte no puede salir con interpretaciones antojadizas que corresponden solo a las mentes leguleyas que viven manoseando los estamentos legales, acomodándolos al capricho político. Una Corte Suprema de Justicia que viola el cumplimiento de la ley, es un tribunal que genera desconfianza y como tal, desestabiliza al país.

En un aspecto medular interno, como es el de la precedencia establecida en el reglamento interior del Poder Judicial, donde está precisado el orden de ejercicio de la coordinación de las salas respectivas, que la Presidente Rebeca Ráquel de Melara diga hoy una cosa para terminar haciendo otra, demuestra que la Corte Suprema se desdice como tribunal para actuar con un desenfado increíble, con total desconocimiento de la reglamentación interna, lo que ha hecho sonar las alarmas dentro y fuera de Honduras, porque está sucediendo lo que se temía: el Poder Judicial hondureño ha caído en las garras de la politización sectaria.

Todos los órganos y organismos del Estado tienen sus leyes, y conforme el orden piramidal, cada ley está sujeta a un reglamento interno. En general, el reglamento es una disposición complementaria o supletoria de una ley. La Corte Suprema de Justicia, como la cima del Poder Judicial, tiene su reglamento interno, no para contradecir la ley, sino para complementarla en algunos detalles como el que se refiere a la precedencia de los coordinadores de salas. El reglamento fija que si bien la Presidente de la Corte Suprema de Justicia es la cabeza, hay situaciones que competen determinarlas al pleno de magistrados. En el Poder Judicial, la Presidente de la Corte Suprema no es una funcionaria con poderes omnímodos, tiene sus limitaciones establecidas en el reglamento interno.

El presidente de una Corte Suprema de Justicia no es un monarca, ni un emperador, ni mucho menos un dictador. Es la cabeza del Poder Judicial, que está regida en primer lugar por la Constitución de la República, que como hemos dicho ninguna Constitución tiene capacidad para contener todos los detalles del funcionamiento de las instituciones y organismos que están regidas por el texto constitucional. Para eso se crearon los reglamentos internos, como disposiciones complementarias o supletorias de una ley. En el Poder Judicial, esa disposición supletoria es el reglamento interno, que es de estricto cumplimiento.

La Presidente de la CSJ, dona Rebeca Ráquel de Melara, no puede salirse de la tangente judicial, como titular el poder que encarna la aplicación de la justicia debe dar el ejemplo del cumplimiento de la ley. Romper el orden de precedencia de los magistrados para presidir las salas es un desconocimiento grave que equivale a un golpe técnico interno que pone en mal predicado a la Corte Suprema de Justicia y mancha el honor del Poder Judicial, y como era de esperarse ha levantado las advertencias de la comunidad internacional, donde respetan el estricto cumplimiento de la ley.

En esta circunstancia, en que la Corte Suprema de Justicia de nuestro país da el mal ejemplo al incumplir su reglamentación interna, la comunidad internacional se hace escuchar no con fines intervencionistas, como mal aseveran los voceros del partido de gobierno, sino para evitarnos males mayores, porque una Corte Suprema que sigue las pautas que le dictan desde las esferas gobernantes, pierde la condición de Tribunal Supremo para convertirse en una institución carnal del partido que gobierna. Ningún fallo de la Corte Suprema de aquí en adelante podrá tener credibilidad, lo que hará del máximo tribunal un organismo servicial y complaciente a los dictados del sector gobernante; podremos ser un país sojuzgado por una justicia partidaria, pero al final seremos un país sin justicia.

Con una CSJ en esas condiciones, no hay esperanzas que el Poder Judicial en Honduras tenga voluntad de impartir justicia para combatir la corrupción, lo cual es otro gran óbice que impedirá la instalación de la CICIH. La Presidente de la CSJ, Rebeca Raquel de Melara está en la obligación de convocar al pleno de magistrados y que sea este cuerpo el que en forma democrática, conforme lo establece el reglamento, ratifique el orden de precedencia de los coordinadores de la Sala para el nuevo período.

El reglamento interno del Poder Judicial no desmocha el principio de autoridad de la titular de la CSJ, solo disciplina la rotación de los coordinadores de cada sala, evitando el desorden interno del Poder Judicial, que está llamado a hacer prevalecer el cumplimiento de la ley. Que sea la Presidente del Poder Judicial la que quiebre el principio del respeto y acatamiento de la ley, es una desgracia que antecede a la destrucción del Estado de Derecho.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 19 de febrero de 2024.