DOS COSAS DIFERENTES

Pareciera que el Gobierno de la Presidente Xiomara Castro tiene intenciones de enfocarse en los grandes negocios de Estado, lo cual amerita la atención y el seguimiento de todos los sectores. Pero, para darnos la certeza a los hondureños de que el nuevo rumbo del gobierno en el campo económico lo está tomando con seriedad, debe hacerlo con toda la «seriedad del caso». Pongamos las cosas en el contexto real: una cosa es el canal interoceánico y otra es el ferrocarril interoceánico, aunque ambas obras coinciden en convertir a Honduras en la segunda salida del Pacífico al Atlántico, la ruta alterna al Canal de Panamá que agoniza en medio de una extensa sequía de sus principales abastecedores de agua.

El «Canal Interoceánico» se facilita por el aprovechamiento del Canal Seco, que está construido en su mayor extensión que va desde Comayagua hasta Goascorán, restando por construir el tramo de Goascorán hasta Coyolito, que es de unos 48 kilómetros. Terminado el Canal Seco, desde Comayagua hasta Coyolito, queda unir a Coyolito con Amapala a través de un puente que fue diseñado por una firma de Corea del Sur y para el cual el BCIE tiene reservados los recursos de un préstamo que anda por los 500 millones de dólares. Para concluir el «Canal Seco Interoceánico», incluyendo el puente que unirá a Amapala con tierra firme, se requiere de unos 600 millones de dólares, cantidad que el gobierno puede obtener con un préstamo que ya está contemplado en el BCIE. El «Canal Seco Interoceánico» puede estar terminado en los próximos cinco años.

En cambio, el ferrocarril interoceánico, que es una obra más ambiciosa, requiere una inversión multimillonaria que oscila entre los 10 mil u 11 mil millones de dólares, que son palabras mayores, un proyecto que tardaría no menos de 12 años para hacerlo realidad. El orden de los factores es sumamente importante en este caso, porque el Canal Seco o «Canal Interoceánico» está al alcance del país, debido a que gran parte de la obra está construida. Llevarlo de donde está terminado, desde Goascorán hasta Amapala, con el puente de Amapala incluido, con solo unos 600 millones de dólares de costo y unos cinco años para hacerlo realidad, debe ser la propuesta más importante que se debe imponer como su principal meta económica el Gobierno de Xiomara Castro.

El ferrocarril interoceánico es una obra de mayor magnitud, que por su enorme costo y el mayor tiempo que requiere para concretarlo, es un objetivo de largo plazo, que puede ser financiado una vez que esté funcionando el «Canal Interoceánico». Son dos obras diferentes, que, al ser asociadas de una manera corriente, confunde al mismo gobierno y no digamos al común de la población. Si bien el canal y el ferrocarril están asociados al gran objetivo de convertirnos en la segunda salida del Pacífico al Atlántico, son dos cosas diferentes, por el tiempo que ocupa cada obra y la inversión que requiere cada una, que es diametralmente distinta.

Si el Gobierno de Xiomara Castro se propone desarrollar estos dos grandes proyectos de Estado, lo lógico es terminar el «Canal Interoceánico» que está a medio desarrollo. Concluir el Canal Seco desde Goascorán hasta Coyolito y luego construir el puente desde Coyolito hasta Amapala, requiere una suma manejable para el gobierno a través del BCIE. Y verlo hecho realidad es cuestión de unos 5 años. Los estudios del puente están adelantados en el banco regional, los coreanos con su gran experiencia en la materia han mostrado enorme interés por este proyecto. 

Lo consecuente es terminar el «Canal Interoceánico» que está a medio hacer, también hay que contemplar instalaciones portuarias en Amapala para almacenar mercaderías. Los expertos aconsejan que el «Canal Interoceánico» se lleve hasta Amapala y no a San Lorenzo, por el inconveniente del asolvamiento que sufre este puerto, lo que dificulta la navegación de barcos de gran calado. En un momento, ejecutivos de OPC se inclinaron por San Lorenzo, pero estos consorcios extranjeros casi siempre velan más por sus intereses y no por los del país. Nos inclinamos más por la opinión original de que el «Canal Interoceánico» parta desde Amapala hasta Puerto Cortés.

Si el gobierno se enfrasca en el ferrocarril interoceánico, de antemano sabremos que Honduras seguirá nadando en el mar de las mentiras políticas, porque el costo de la obra y el tiempo que ocupa, solo servirá para que surjan nuevos millonarios, que son los políticos que se aprovecharan de los estudios que es la fuente de donde nacen los nuevos ricos en cada gobierno.

Cosa distinta es que el gobierno urja al Congreso Nacional a que apruebe el Tratado Hernández-Ortega que permite a Honduras la salida a las aguas internacionales del Pacifico, y simultáneamente la conclusión del Canal Seco desde Goascorán a Coyolito y la edificación del puente que una a Coyolito con Amapala. Si el gobierno de Xiomara Castro quiere darle una propulsión económica a Honduras, el paso que debe dar es la conclusión del «Canal Interoceánico». ¡El ferrocarril interoceánico es algo que se puede quedar en un hermoso sueño!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 24 de enero de 2024.