CRIMINALIDAD CONTRA EL PERIODISMO

Tomo esta expresión del diputado Edgardo «el Chele» Castro, porque no solo me parece muy apropiada, sino que encaja a la perfección para calificar la acción delictiva del ilegal presidente del Congreso, Luis Redondo, que intenta linchar a la libertad de expresión con una iniciativa grotesca nombrando una comisión a la que le ha dado la innoble tarea de elaborar una «ley embudo» para controlar a los medios de comunicación por ser los canales de transmisión que tiene la opinión pública.

Esto, indudablemente, es la respuesta iracunda del diputado Luis Redondo a la cobertura que los medios hemos dado a las denuncias de la joven que le está reclamando desde EEUU la manutención de su respectiva hija, a que está obligado Luis Redondo y que ha desatendido como una persona con los más bajos instintos, al no pagar el sustento de su pequeña hija. El diputado Edgardo Castro, militante de LIBRE, ha hecho muy bien en no hacer causa común con Redondo, porque este, además de actuar como un ser desnaturalizado, que se niega a proporcionarle los alimentos y demas atenciones a una hija, se exhibe como el individuo prototipo de la irresponsabilidad. 

Creyéndose un intocable por la posición que usurpa, por la cual la ley algún día le ajustara cuentas, Luis Redondo comete el peor de todos sus errores al actuar como un déspota, al tratar de frenar las críticas que merecidamente le dedican los medios de comunicación, por urdir una comisión de «innobles» a los cuales les ha dado la tarea de bosquejar una iniciativa de censura, porque la libertad de información, la libertad de expresión y la libertad de prensa, solo encuentran valladares en los gobiernos despóticos, afines a censurar las libertades. Como muy bien lo dijo Benjamín Franklin, cuando se le hacían las primeras enmiendas a la Constitución de EEUU, la libertad de expresión, que conjuga los tres conceptos mencionados, solo puede ser restringida por los gobiernos despóticos.

El diputado Edgardo, que afortunadamente no olvida que sus raíces profesionales están en el periodismo, ha sentenciado con toda propiedad que una iniciativa como la que se propone el infortunado diputado Luis Redondo, es una criminalidad contra los periodistas, a manera de patente de corso para tirar a matar contra los periodistas que hemos tenido la osadía de abrirle espacios a su expareja que lo ha puesto en la picota publica no solo como un padre irresponsable, sino como un político inescrupuloso que usa los servicios pagados de un «coyote» para enviar familiares por la vía ilegal a EEUU, un testimonio que le sirve a las autoridades de EEUU para desvisar tantas veces sea necesario al diputado Redondo, por violar las leyes de inmigración de aquel país.

¿Cómo se atreve el diputado Luis Redondo a tomar acciones para conculcar la libertad de expresión, con una ley cortapisa? Es evidente que se trata de una deleznable reacción de venganza contra los medios de comunicación por dar espacios a su expareja para que denuncie su irresponsabilidad paternal. Los diputados que fueron elegidos para esa innoble tarea deberían negarse a atender los caprichos de Redondo, bajando los brazos y no producir una iniciativa de la cual tendrían que arrepentirse en el futuro, por ser coautores de un crimen contra la libertad de expresión.

Las críticas que los medios de comunicación le formulamos al diputado Luis Redondo no es por el prurito de ofenderlo, atacamos su osadía de pisotear y violar la Constitución, al aceptar detentar la Presidencia del Congreso mediante una acción violenta y llena de arbitrariedad. Cuando una persona usurpa una función pública importante como es la Presidencia del Congreso Nacional, desde la cual ahora intenta poner un veto a la libertad de expresión y un bozal al periodismo, lo apropiado que se merece es la definición de criminal. El diputado «Chele» Castro ha definido con toda propiedad la intención de Luis Redondo: ponerle regulaciones a la libertad de expresión es una criminalidad contra el periodismo y contra los medios de comunicación.

Los fascistas son proclives a las leyes embudo con las que buscan aplastar a los que se atreven a criticar sus fechorías, por eso me parece que el diputado y periodista Edgardo Castro ha hecho lo políticamente correcto, al cuestionar el dogma fascista del diputado Luis Redondo, de aprovecharse del cargo que usurpa para aplacar a los medios de comunicación por haberle brindado espacios a su expareja, que hoy le reclama que cumpla su obligación paternal, poniéndolo en evidencia como violador de las leyes de inmigración de EEUU.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 8 de febrero de 2024.