COSTRA DE ILEGALIDAD

La instalación de la nueva legislatura en el Congreso Nacional, como estaba previsto, transcurrió con la aparente normalidad que requiere el parlamento, en primer lugar contar con la presencia de todos los diputados propietarios en sus respectivas curules, que esta vez no tuvieron ningún impedimento para ingresar al hemiciclo, más la asistencia de los otros dos poderes del Estado y los consabidos invitados que dan testimonio de un acto que resulta trascendental para garantizar la vida democrática del país. Sin embargo, el Congreso Nacional sigue empañado por la gran mancha oscura de la ilegalidad que arrastra el diputado Luis Redondo, que data desde el mes de enero de 2022, cuando fue impuesto en forma violenta y arbitraria por un grupo de diputados de LIBRE.

La condición de ilegalidad del diputado Luis Redondo es una costra, una corroncha que no se la puede quitar con la elección del resto de la directiva, por cuestión del período, porque los demás directivos fueron electos para los siguientes dos años, y si bien son los mismos los que fueron reelectos, para el siguiente periodo se consideran nuevos directivos. Este no es el caso de Luis Redondo, que fue electo por cuatro años en enero de 2022, su ilegalidad se origina en el momento que fue impuesto, en desconocimiento arbitrario de la directiva que fue electa legalmente, presidida por el diputado Jorge Cálix, que para efectos de ley sigue siendo el verdadero presidente del Congreso Nacional.

Esta es una situación grave que no puede pasar al olvido, ni se subsana con el tiempo, porque el diputado Luis Redondo tiene una costra de ilegalidad que lo acompañará hasta el último día de su ilegal desempeño al frente de la Presidencia del Congreso Nacional, cuando quedará a merced de la ley, una vez que el Ministerio Público recupere la institucionalidad y los nuevos fiscales comiencen a poner las cosas en orden para que Honduras vuelva a la senda del verdadero Estado de Derecho.

La instalación de la nueva legislatura, dentro del clima de tranquilidad que imperó en la cámara este jueves, se debe en gran medida al comportamiento cívico de la oposición, porque cuando era LIBRE el que estaba en la oposición, el clima del hemiciclo era ardiente, bélico, nunca el Congreso pudo sesionar en un marco de tranquilidad, todo era regido por el comportamiento bochornoso de los diputados de LIBRE que no permitían una sesión en la que los asuntos de Estado fueran tratados por encima de los arrebatos tumultuosos de los diputados de LIBRE, que mantuvieron ese proceder ordinario como partido de oposición.

Tampoco hay que esperar que en este segundo período de sesiones el Congreso Nacional se manejara en un lecho de rosas, porque a la par de la ilegalidad que continúa imperando en la presidencia de Luis Redondo, está la pseudo Comisión Permanente, que está bajo el mismo manto de ilegalidad que le heredó el diputado Redondo. La pseudo Comisión Permanente no tiene las facultades legales que corresponden a la mayoría calificada del parlamento constituida por 86 diputados propietarios. Para que la nueva legislatura tenga el reconocimiento legal de la comunidad nacional e internacional debe actuar apegada a la Constitución. Debe proceder a elegir a los dos fiscales del Ministerio Público por la mayoría calificada de diputados, para lo que puede haber acuerdos entre todos los partidos.

Igual que compete al pleno mayoritario de diputados elegir a los magistrados del Tribunal Superior de Cuentas y a otros funcionarios de las demás instituciones que velan por la vigencia de la vida democrática de Honduras. No obstante, la recuperación de la legalidad en el Congreso Nacional no se completará mientras persista el lunar que constituye la imposición del diputado Luis Redondo en la presidencia del parlamento. Aunque LIBRE se obstine en la tesis polvorienta de que Redondo es el presidente del Congreso por haber sido impuesto en la fecha establecida, en el ámbito internacional Redondo seguirá registrado como un presidente ilegal como usurpador.

Por lo general, quien usurpa funciones tiene sus cómplices que lo protegen hasta cierto tiempo, sin embargo, a Redondo no lo podrán proteger todo el tiempo, porque llegará el momento de deducirle responsabilidades, y el delito de usurpar funciones públicas importantes, AL TIEMPO QUE NO PRESCRIBE, tiene un costo penal muy alto que se paga con muchos años de cárcel. 

La ciudadanía hondureña puede parecer muy silenciosa y muy paciente, pero no es aguantadora ni olvida los abusos, así como no perdona a los transgresores de la ley. Y el diputado Luis Redondo no debería creer que ha logrado salirse con la suya. Al final, la historia le dará una vapuleada, igual que a otros políticos que actuaron creyéndose dueños de la ley.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 25 de enero de 2024.