COMO EL AVESTRUZ

La respuesta del gobierno al informe de Transparencia Internacional donde se ubica a Honduras entre los países más corruptos del continente no corresponde a un gobierno que está decidido a enfrentar el grave problema de la corrupción. Esconder la cabeza como el avestruz, cuando presiente una amenaza y cree que ocultándose es la mejor forma de defenderse, es un escapismo engañoso, sobre todo cuando la Presidente Xiomara Castro ha empeñado su palabra en cumplir su promesa de combatir la corrupción.

Los números ofrecidos por Transparencia Internacional que exponen a Honduras en niveles altísimos de corrupción, corresponden al gobierno actual, y no es algo que se puede escurrir con el argumento simplista del «sesgo político». La medición efectuada por organismos internacionales se hizo por las ejecutorias de los órganos del gobierno y del gobierno central, no creemos que el informe se haya hecho de una manera antojadiza.

Cuando los señalamientos de corrupción provienen de análisis de las ejecuciones de un gobierno, la presunción de inocencia no se establece con alegatos ni palabrerías. El gobierno tiene derecho a demostrarle a los organismos internacionales, como Transparencia Internacional, que cada acto administrativo se ha hecho conforme a los procedimientos que contemplan las leyes hondureñas. Una de las primeras cosas que tiene que justificar es porque se ha empleado a cuerpos familiares en la administración pública, siendo el nepotismo una de las formas de corrupción que sirve para que familias ligadas al poder público se lucren del presupuesto nacional.

Transparencia Internacional no es ningún tribunal, ni siquiera es una instancia con poder para penalizar a los corruptos, sus informes tienen el objetivo de rescatar la dignidad de los países cuyos gobiernos actúan fuera de los cánones de la moral, donde es evidente que hay una conducta proclive al mal uso, al despilfarro y en ciertos casos al saqueo de ingentes fondos públicos destinados a gastos que están alejados de procurar el bienestar de los ciudadanos. El gasto para sufragar un viaje a Dubai, donde se destinaron más de 50 millones de lempiras para pagar boletos aéreos, hoteles y demás necesidades para una delegación de gran tamaño amerita una justificación que los hondureños hubiéramos deseado conocer para saber en qué se gastó tanto dinero que al final de cuentas nos toca pagar a los contribuyentes que nos esforzamos en pagar los impuestos.

No es aceptable la excusa pueril de rechazar el informe de Transparencia Internacional con el alegato de ser un informe con sesgo político, para un gobierno serio que dice estar preocupado en combatir la corrupción el informe de Transparencia Internacional debió motivar una reunión urgente en consejo de ministros donde la Presidente Xiomara Castro debería exigir a cada secretario de Estado que resulte directamente implicado en los casos de corrupción, la explicación que corresponde, si es que tienen argumentos para rebatir los señalamientos de corrupción que le hace al gobierno, Transparencia Internacional.

Ningún funcionario del gobierno, por muy inteligente que se considere, puede asimilar y desvirtuar un informe calificado como el de Transparencia Internacional, que está basado en investigaciones y mediciones serias, pretender hacerlo con sombrerazos es algo chusco, que deja muy mal parado al gobierno, y que tendrá repercusión internacional en el ámbito de la ONU, donde el gobierno aspira tener el respaldo para instalar la CICIH. Pero, con el argumento de «informe sesgado», el gobierno no se quita el señalamiento que le hace Transparencia Internacional.

No es de esa manera escurridiza como el Gobierno de la Presidente Xiomara Castro demostrara que en su administración no se han cometido actos de corrupción, como tampoco puede alegar que el gobierno es víctima de una persecución o de una trama política internacional, porque Transparencia Internacional no es un organismo político matriculado con determinada tendencia. Su objetivo es procurar el adecentamiento de los gobiernos en todos los países del mundo, sin importar la tendencia política de cada uno de ellos.

La honradez o deshonestidad de un gobierno no se puede atribuir a su tendencia ideológica, porque la corrupción no tiene distingo político. Hay corrupción en todo tipo de gobiernos, la corrupción tiene muchas formas de manifestarse en los gobiernos. Ningún gobierno es incorrupto, pero sucede que hay gobiernos que pierden los escrúpulos democráticos y se resisten a ser escrutados e investigados cuando muchos de sus hechos administrativos huelen mal.

No se puede maquillar la verdad con alegatos pueriles como el que ha usado el gobierno al calificar de «informe sesgado» el documento de Transparencia Internacional, que ubica al Gobierno de Honduras entre los peor calificados en el ámbito de la corrupción. Para revertir la corrupción solo es posible mediante las honrosas rectificaciones que por ahora es algo que brillan por su ausencia en el Gobierno de LIBRE.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 31 de enero de 2024.