36 AÑOS NO SON POCOS

Pasar 36 años frente a las luces y las cámaras de televisión no es toda una vida, pero contando todos estos años no es poca cosa. Son 36 años en los que hemos sido testigos de una gran cantidad de hechos dentro y fuera de Honduras, frente a los cuales hemos tenido el valor y la capacidad de contarlos en su exacta dimensión, porque en todo este tiempo en que DIOS nos ha permitido estar en este excitante oficio, nuestra consigna siempre ha sido contar los acontecimientos como han ocurrido, fijando nuestra posición que de antemano sabemos que será compartida por muchos pero rechazada por otros, como sucede en la democracia.

Nos bautizarnos como «un noticiero que es una apertura para enaltecer a Honduras» lo que nos impuso desde un principio contribuir al aliento de pautas ejemplares, de grandeza cívica y creadora, emulando a los mejores en la hermosa tarea del periodismo. Nunca hemos pretendido ser portavoces de nadie que no sea lo que tiene que ver con los intereses de nuestro país, no hemos vivido inclinados exclusivamente a la obra de las mujeres ni a la obra de los hombres, nos inclinamos más a destacar el talento y la inteligencia de las personas, admirando más a aquellas que demuestran tener la extraordinaria voluntad por edificar una sociedad buena y justa que haga de Honduras un país con derecho a figurar en el nuevo mundo que gira vertiginosamente guiado por los avances de la tecnología.

Hemos vivido estos 36 años convencidos que nuestra conducta como medio de comunicación debe ser en defensa del mérito. El lema del noticiero Abriendo Brecha, «Enaltecer a Honduras», nos hizo adoptar el compromiso de honrar a las personas más valiosas, con lo cual creemos que nos honramos a nosotros mismos. Por eso, desde aquel lejano 1 de febrero de 1988, en que surgimos con nuestra primera emisión por la que ha sido nuestra casa matriz, Telecadena 7 y 4, nos propusimos ejercer la tarea periodística con pulcritud y rigor, no para ganar aplausos ni premios, sabiendo que los primeros nacen en forma espontánea en el público que aprecia, pero los segundos se han vulgarizado al extremo que el único premio que vale la pena es no ser escogido por un jurado que recibe dirección desde una élite política, para distinguir a un colega que a lo mejor nunca ha emborronado ni siquiera una cuartilla.

Siempre hemos creído que defender el honor del periodismo comienza por rehuir a buscar cargos públicos, por lo que las veces que dirigentes liberales amigos quisieron reconocer nuestra admiración por el liberalismo ofreciéndonos el desempeño de posiciones honrosas, incluyendo la precandidatura presidencial, respondimos negándonos con agradecimiento y cortesía, pero sin ninguna duda: los periodistas no debemos buscar el poder público, nuestro oficio no es el de la política, nuestro deber es comunicar los hechos al público y contarlos a la audiencia para que el pueblo tome sus decisiones.

Desde nuestro nacimiento acompañamos el retorno al orden constitucional, y hasta este día nos enorgullecemos de vivir apegados a nuestra Constitución. En todo este largo trayecto de 36 años hemos sido testigos de alteraciones de la vida nacional, ninguna tan peligrosa como la del 2009, cuando el entonces presidente Manuel Zelaya intento interrumpir el orden constitucional por medio del irregular artificio político de la cuarta urna, un ardid que rechazamos desde que se lo escuchamos a Mel Zelaya, que desde aquel momento mostró su ambición de instaurar a Honduras en un modelo político antidemocrático y sumiso a un bloque de poder que se caracteriza por empobrecer a los pueblos.

Hemos vivido en todo este trayecto democrático la experiencia de estar gobernados por varios gobiernos democráticos, hasta llegar al día de hoy en que nos gobierna un régimen que se caracteriza por desconocer las leyes y violar la Constitución de la República. En este último periodo, cuando hemos arribado a la plena madurez del ser humano, estamos convencidos que la única salida honorable de este laberinto antidemocrático a que nos condujo la inmadurez de los participantes de las últimas elecciones, es que nuestra sociedad se una para hacer la tarea más trascendental que enfrentamos los hondureños en toda nuestra historia: rescatar la democracia que por los momentos pende de un hilo muy delgado y muy frágil.

Con 36 años vividos, en plena faena periodística, podemos afirmar que a pesar del gran reconocimiento popular que nos dispensa la audiencia, no somos ni arrogantes ni resentidos. Tratamos de enmarcar nuestros pasos como personas y como periodistas, prefiriendo ubicarnos entre la gente decente. Somos como cualquier persona: vivimos, trabajamos, pasamos la vida sin ostentaciones, aunque nunca dejamos de sonar con vivir en una Honduras menos pobre, más desarrollada, en pocas palabras una Honduras mucho mejor de que es ahora, en que pareciéramos estar condenados a lo peor por una élite gobernante que se ilusiona con los modelos de países fracasados que se enorgullecen de ser primeros en corrupción como Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Estos 36 años de Abriendo Brecha han sido una dura experiencia vivida, de la que hemos aprendido que tenemos que reaprender todos los días, para proseguir apoyando lo bueno de Honduras, y donde el mejor galardón que nos entusiasma en cada jornada diaria, es tener la convicción de que con nuestra modesta labor contribuimos a trazar el rumbo hacia mejores horizontes para los hondureños.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 1 de febrero de 2024.